viernes 19 de octubre de 2007

MÁS DE 50.000 CONDENAS POR LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO

JUSTICIA
Más de 50.000 condenas por la Ley de Violencia de Género
Sólo el 30% de las mujeres asesinadas por sus parejas había denunciado maltrato con anterioridad
El Observatorio contra la Violencia Doméstica cifra en 58 asesinatos al año en el último lustro
Arantza Prádanos madrid
Dos años y medio de aplicación de la Ley de Violencia de Género dan ya para un primer balance sobre su seguimiento jurídico y penal. Desde junio de 2005 hasta mediados de este curso 50.086 hombres han sido condenados por maltratar a sus parejas o ex parejas, el 72% del total de las sentencias emitidas sobre este tipo de delitos. En este tiempo la maquinaria judicial se ha engrasado y ha anulado la sensación de impunidad que antes favorecía a los agresores pero no ha podido frenarles. En 2005 murieron a manos de sus novios o maridos 52 mujeres, 62 el año pasado y en lo que va de 2007 la cifra de muertas ronda las 60. El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, auspiciado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cifra en unos 58 asesinatos de género al año en el último lustro.
Su presidenta, Montserrat Comas, admitía ayer que la ley integral «no ha conseguido reducir las cifras mortales». Pero deducir de ahí que la norma no sirve sería tanto como decir «que existe terrorismo porque no tenemos las leyes adecuadas», recalcó.
Comas compareció ante la comisión parlamentaria de Derechos de la Mujer para repasar lo conseguido en materia jurídica y lo que aún queda por hacer. Es mucho, reconoció, pero la ley sirve. «Es un buen instrumento» que necesita tiempo y al que le sobran voces agoreras, de políticos y de magistrados, que cuestionan su validez porque no ha acabado en un pispás con un fenómeno ancestral. «No es posible pretender que en dos años de vigencia se logre erradicar esta violencia tan enraizada en patrones culturales machistas», defendió.
Causas del repunte
La vocal del CGPJ cree que la sangría de «género» está aún «en un punto álgido» y el repunte de la mortalidad responde al creciente esfuerzo de las víctimas por salir de su infierno particular. «Ahora no toleran lo que hace 15 ó 20 años sí toleraban», subrayó.
La violencia de género persiste y no cesará en tanto no arraigue en la sociedad española una educación igualitaria y respetuosa, pero evoluciona en la buena dirección. El 30% de las mujeres asesinadas por sus compañeros les habían denunciado antes por maltrato. El 70% restante murió en silencio. Aún así, mejora las tasas anteriores a la entrada en vigor de la ley, cuando apenas en el 20% de las muertes constaban denuncias previas contra el asesino.
El por qué tantas maltratadas se resisten aún a airear su situación es «el gran interrogante». En busca de respuestas, Comas propuso estudiar el «rastro sanitario» de ese 70% de mujeres sin antecedentes judiciales en consultas médicas, en ambulatorios, que es a menudo donde pueden detectarse de manera precoz los malos tratos.