miércoles 3 de octubre de 2007

EL MALTRATADOR LLEGA A CREER QUE SU MUJER ES SU PRESA

ANA MARÍA PÉREZ DEL CAMPO, preside la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas.

Cuando tenía 25 años, embarazada de su tercera hija, Ana decidió separarse de su marido. Corrían los años 60 y no estaba permitido el divorcio. Empezó a sentir que si uno no está conforme con la sociedad en la que vive tiene que hacer algo para cambiarla. En 1973 creó la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas, la primera de este tipo. Desde entonces no ha parado; primero por la ley del divorcio y después en la lucha contra la violencia de género. Hoy la asociación gestiona uno de los mejores centros de rehabilitación y reinserción de mujeres maltratadas de España: ofrecen asesoría jurídica y tratamiento psicológico a mujeres, que salen rehabilitadas para comenzar una nueva vida. Ana María y las mujeres que acuden a ella, demuestran que salir del infierno es posible. En la sala de espera un folleto para adolescentes reza: "Ni príncipes ni princesas, contruye tu propia historia". Tal vez sea la forma de empezar.

Ha luchado muchos años por la Ley Integral contra la Violencia de Género. ¿Por qué suscita tantos recelos?

- La Ley Integral y la Ley de Igualdad son fundamentales para que se produzca un cambio real hacia la igualdad entre hombres y mujeres. Esta ley despierta las iras de los residuos machistas y de los maltratadores que no quieren soltar a su presa, porque para ellos la mujer no es su pareja, sino su presa. Hay una minoría de jueces y fiscales que no quieren que las cosas cambien. Está pasando lo mismo que cuando comenzamos a pedir la ley del divorcio: entonces queríamos la posibilidad de romper el matrimonio hasta la muerte, que en las mujeres se ha cumplido siempre, porque si te vas te matan: las mujeres que mueren a manos de los que les han prometido amor son asesinadas cuando se plantan y deciden divorciarse.

Se ha llegado a decir que como han aumentado las denuncias, es que las mujeres están denunciando en falso

- Eso es una falacia. En primer lugar sólo denuncia un 12% de las víctimas. Segundo, es lógico que, si se hace una ley que garantiza medidas de protección, las víctimas se lo crean y denuncien. Los que dicen eso en realidad comulgan con lo que hacen los agresores.

Se sigue dudando de la credibilidad de la víctima.....

- Es escandaloso. A veces la mujer entra denunciando y sale pensando que fué ella la responsable de lo que le ha pasado. Es facilísimo hacer esto, la mujer maltratada está acostumbrada a que su marido la descalifique, a que le repita sistemáticamente "nadie te va a creer". La firmeza que exigen los jueces es imposible para una víctima de violencia precisamente porque sufre las consecuencias de la violencia. Además, se da la circunstancia de que no hay ni una sola condena por denuncia falsa, a pesar de que determinados jueces hacen esfuerzos por calificar como falso lo que no lo es.

Se refiere a cuando las mujeres retiran las denuncias?

- Sí. Esto debería ser una prueba de la violencia que ha sufrido esa mujer. Ésa es una consecuencia del terror que le inspira denunciar. Una vez que lo ha hecho el miedo aumenta porque el agresor la amenaza con matarla. Esa mujer está viviendo con su agresor, que cree que tiene derecho a agredirla porque la considera de su propiedad. ¿Cómo no van a retirar las denuncias? Una mujer sometida durante años al terror, difícilmente puede ser la dueña de sus decisiones.

¿Es esa la razón por la que aguantan tantos años?

- No se van porque no pueden, porque les roban su personalidad. Plantear que por qué no se van es ofensivo: traslada la responsabilidad a la víctima y aquí no hay más culpable que el que golpea y el conjunto de la sociedad que mira para otro lado.

¿Cómo se le roba su personalidad a otro ser humano?

- Los hombres que maltratan lo que hacen es domesticar. La víctima actúa sin pensar obedeciendo a los deseos del otro. Por eso no puede escapar sin ayuda. Necesita la protección del Estado y de las leyes.

¿A qué se refiere con esa domesticación?

- El maltratador es un gran manipulador y muchas veces un gran seductor. En la conquista es un hombre encantador, convincente. Muchas mujeres dicen que cuando lo conocieron no daban crédito, que era el hombre de sus sueños, el que parecía no existir. Una vez que ha consolidado la relación, cuando ella está confiada, muchas veces cuando se queda embarazada, empieza a maltratarla psicológicamente. Los maltratadores son muy inteligentes y organizan sus estrategias: se apoderan de su persona alternando actitudes de desprecio y de violencia con manifestaciones de cariño, regalos.....

El daño psíquico la deja a merced del maltratador.....

- Claro. La mujer va sufriendo un daño emocional tan profundo que pierde su identidad y desaparece su capacidad para tomar decisiones. En esas condiciones llega el bofetón, el puñetazo, el maltrato físico, y no puede reaccionar porque está absolutamente bloqueada, se convierte en una prolongación del maltratador, se hace completamente dependiente de él. Además la mujer vive avergozada por el daño que le han producido y el hombre vive envalentonado por el daño que hace y por el poder y los privilegios que obtiene de eso.

¿Qué se necesita para rehabilitar a un maltratador?

- Lo primero es una condena social unánime a este tipo de violencia. Así se conseguiría un aislamiento del que agrede. Y después, el agresor tiene que reconocerse como tal. Pero esto no está ocurriendo. También se necesita que a la víctima se la trate como a una víctima. La consideración de los jueces para con ella, es fundamental. Medidas cautelares de protección, como el alejamiento, deberían darse nada más presentada la denuncia y simplemente por el hecho de que la víctima lo está pidiendo. Y se necesitan más centros de acogida y rehabilitación, por supuesto.

¿Qué pasa con los niños?

- Estos niños han vivido en una situación de mayor terror aún que la madre y aún así se les obliga a ir con sus padres a través de puntos de encuentro. Eso produce unos daños tremendos. Son niños con gran ansiedad, hiperactivos, les afecta el propio crecimiento, tienen transtornos alimentarios, lo somatizan todo. Pero por encima de todo ese sufrimiento tiene que ver a su padre porque es su padre.

Además corren el riesgo de convertirse en maltratadores cuando sean mayores, ¿no?

- El porcentaje es altísimo: más de un 80% de maltratadas y maltratadores vivieron esa misma violencia en su familia de origen. Tanto la agresión como la sumisión se aprenden. Son formas de conducta que han vivido en sus casas.

¿Cómo romper el círculo?

- Hay que enseñar que la fórmula para alcanzar los propósitos es la comunicación, el diálogo, la empatía, ponerse en el lugar del otro. Esa es la única vía para sanar una sociedad enferma.